Como padres primerizos las dudas más habituales son las relativas al cuidado de las partes más sensibles del bebé, en este caso: los oídos. ¿Se limpian? ¿Se lavan? ¿Uso hisopos o existen algún producto especial? ¿No lo hago?

La cera de las orejas también llamada cerumen, es totalmente natural. Es una secreción producida en el oído externo que tienen la misión de proteger el oído de tu bebé de agentes ajenos que puedan entrar (polvo, basura e incluso insectos), esta es expulsada al exterior a medida que se produce, es ahí cuando debe limpiarse.

No hay que retirar ni intentar limpiar la cera que está dentro del oído, de lo contrario esta no cumplirá su función, usar hisopos o algún elemento delgado y fino podría dañar el interior de la oreja lastimando al bebé.

Te preguntarás ¿cómo lo limpio? La respuesta es sencilla, no hay ninguna manera especial. A la hora del baño, cuando lavamos su cabeza suele entrar algo de agua, la cual hace la función de limpieza, entonces nuestro trabajo será secar el cabello con la toalla y al llegar a su oído usar la toalla como recubrimiento para nuestro dedo meñique y limpiar por fuera; así el oído de tu bebé estará limpio y ambos felices.